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LA EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL TERRITORIO DE MAS FUMATS
(1ª parte)
(J.M. Barris)
Normalmente, para la gran mayoría de personas que residen permanentemente o habitan estacionalmente en el mas Fumats, ésta porción de montaña, áspera y vertical, es sólo una urbanización reciente, construida con mas o menos gracia, con una historia intensa pero, sobretodo, corta. Con este artículo queremos valorar la larga y azarosa evolución histórica de uno de los parajes donde la gente de Roses, menestrales, pequeños labradores, pescadores, hombres, mujeres y niños, dejaron más sudor trabajando sus terrazas de vides y olivos. Con la recuperación de su memoria, generalmente demasiado olvidada en los libros de história, queremos rendirles un pequeño homenaje.
Miquel Coll i Caritg adquirió el mas Fumats el 10 de julio de 1899 a Maurici Baitg i Caritg y Carles d´Albert i de Peralta. Se trata de una propiedad de 149 “vessanes” [medida agrícola propia de la comarca del Gironès, del Empordà y la Selva que equivale a 2.187,4 m2 / vessana] (32´44 Ha). La compra incluía tanto el dominio útil como el directo, que estaba en poder de los herederos de Maurici d´Albert i de Terrades. No obstante esta transmisión patrimonial, el mas Fumats tenia a finales del siglo XIX una larga sucesión de aspectos que la habían configurado profundamente. Puede ser interesante hacer una pequeña desviación y reseguir la evolución de la propiedad del mas Fumats, sobretodo con la intención de completar las informaciones que Joan Rabell pudo obtener en su momento.
El abad del monasterio de Amer y de Roses mantenía su posesión en 1692 el dominio directo del mas Fumats. Al mismo tiempo, quien detentaba el dominio o propiedad útil, es decir, quien lo explotaba indirectamente era la familia Albert, de Castelló d´Empúries, mediante Pere Pau Albert. Los Albert eran una familia de terratenientes, el mayor de los cuales fue Maurici d´Albert i de Terrades. A lo largo del siglo XIX fueron a vivir a Figueres y, posteriormente, a Barcelona e, incluso, a Madrid.
Pere Pau Albert, en su último testamento de 12 de julio de 1694, hizo un fideicomiso sobre sus bienes. A pesar de todo, algunos problemas económicos obligaron a Narcís Albert a vender a carta de gracia el mas Fumats y sus tierras, el mas Estrader y el mas Puigmirat a Pere Josep Atxer el 2 de marzo de 1703. No obstante, y sin saber como ni cuando, los Albert recuperaron el control de estas propiedades de manera ininterrumpida hasta finales del siglo XIX, a excepción del mas Puigmirat, del cual todo parece indicar que no había recuperado el dominio útil des de los inicios del siglo XVIII, puesto que el 30 de junio de 1737 fue vendido por Jaume Berta, que probablemente lo compró al mencionado Atxer, a favor de Francesc Mir i Llorens. Posteriormente, el 15 de junio de 1760, Francesc y Miquel Mir, padre e hijo, vendieron el mas Puigmirat a Sebastià y Domènec Pell, que lo mantuvieron gracias a la renuncia que Maurici d´Albert i de Terrades pactó el 1826, después de un largo juicio, con Josefa Pell y Joan Baptista Borrell i Pell.
Es a partir de mediados del siglo XIX que la documentación disponible proporciona un volumen de información más interesante a nuestro objeto. Efectivamente, uno de los personajes más estrechamente ligado al mas Fumats fue el alférez de fragata Maurici d´Albert i de Terrades. Éste hacendado era natural de Castelló d´Empúries y vecino de Figueres. Nació el 1784 y sus padres fueron el doctor Josep Albert y Maria Terrades. Sus posesiones se extendían por las poblaciones de Llançà, Massanet de Cabrenys, Vilarnadal, Vilanova de la Muga, La Garriga, Les Olives, Figueres y Roses, entre muchas otras. La numerosa documentación que hace referencia al mas Fumats nos informa de la gran cantidad de establecimientos que efectuó entre la gente de Roses, en pequeñas parcelas de 3 o 4 “vessanes”, generalmente. El análisis de esta gente establecida, de todas las profesiones (pescadores, menestrales, labradores, guarnicioneros, carpinteros, comerciantes, etc.), permite dibujar un retrato de la sociedad de Roses de primera mano a lo largo del siglo XIX y analizar, a partir de los contratos de establecimiento enfitéutico, las condiciones económicas de los años anteriores a la aparición de la filoxera. Con todo, la escalada de los precios de los productos derivados de las viñas promovió a poner en explotación incluso las tierras más marginales del mas Fumats, aquellas que se ensartaban en las pendientes más pronunciadas de su parte superior. La actividad en el mas Fumats era casi frenética en la época de la vendimia. El paisaje que uno podía contemplar recuerda la afortunada expresión de Pierre Vilar referente al inmenso hormiguero de personas trabajando las pequeñas parcelas de viña, en medio de las cuales un laberinto de caminos conducían a los animales de carga a pie de producto.
Sobre la organización de su patrimonio, se constata la repetición de los esquemas de funcionamiento clásicos entre la clase terrateniente empordanesa: usualmente, la administración de los quehaceres cuotidianos de y en las explotaciones era encargada a un procurador que puntualmente informaba a Maurici d´Albert i de Terrades, el cual solía residir en Figueres, sobretodo en la estación del frío, o bien en Roses, coincidiendo con las temporadas de trabajo agrícola (siega de los cereales, vendimia, etc.). La compaginación de una residencia de invierno y otra de verano era una práctica extendida y fomentada que Maurici d´Albert i de Terrades seguía, parece ser, bastante al pie de la letra.
Maurici d´Albert i Terrades dejó la propiedad del mas Fumats a sus nietos Manuel i Carles d´Albert i de Peralta, hijos de Maurici d´Albert i Carrasco y Dolors de Peralta. En el codicilio – o acta de últimas voluntades, complementaria al testamento y del cual aclaraba y modificaba algunas de las disposiciones- que Maurici d´Albert i Terrades rubricó el 9 de julio de 1867, se establecía que un consejo familiar formado por la madre y los tios de los herederos administraría, hasta la mayoría de edad de los herederos –25 años-, el usufructo del mas Fumats, excluyendo expresamente al hijo del testador, Maurici d´Albert i Carrasco.
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